Palabras
de Martín Valverde: cristiano ejemplar que, con su “predicanción”
ha logrado cautivar los corazones de muchos jóvenes que buscan
un sentido real y auténtico a sus vidas. Ésta ha sido
la frase que iluminó la tarde del 25 de Junio en la Casa de Bello,
Caracas, cuando un músico argentino con “pinta de rockero de
los 70” sale a escena. Su nombre es Daniel Poli, miembro de la Red Magníficat
de Músicos Católicos Evangelizadores.
Acompañado sólo con su guitarra y con una simpática
armónica, Daniel (con el Espíritu Santo como “director
de la orquesta”) logró contagiar, a quienes nos congregamos en
el auditorio, del hermoso regalo de la vida escrita en pentagrama y
poesía, compartiendo su nueva producción discográfica
“Intimo Caracas) y acústico”. Con acento jocoso y con gran espontaneidad,
Daniel hizo que todos fuésemos partícipes del amor de
Dios compartido, de la solidaridad y la reflexión, de la meditación
y la oración; del llamado claro y explícito a la conversión
y al abandono en Dios.
La
música, gran responsable de descubrir a Dios, que no sólo
se hace canción, sino que nos invita cada día a que nuestras
vidas sean verdaderas “armonías”, siempre al servicio de los
demás, dispuestos a arriesgarlo todo, “amando hasta que nos duela”,
como lo solía repetir Teresa de Calcuta y como Daniel nos lo
recordaba con especial atención. Melodías dedicadas a
la vida diaria, a la necesidad del Amor de Dios en nuestras vidas, recordando
a hombres y mujeres que supieron colocar a Dios como el centro de sus
vidas y el jefe del timón: José, Francisco de Asís,
Martin Luther King, Ghandi, Mons. Oscar Romero, Teresa de Calcuta. Resaltando
el espíritu de valentía con que lo dieron todo, Daniel
nos ofrecía la experiencia de sus luchas hechas canción.
Con
un hermoso canto llamado “Aquí estoy”, oramos cantando, mientras
el
recinto retumbaba de gozo y de alabanza al Dios de la vida. Nos despedimos
de tan grata experiencia de fe con la bendición, también
cantada, acompañados de un sacerdote Misionero del Espíritu
Santo, quien resaltaba que la Iglesia va poco a poco respondiendo al
llamado de evangelizar con nuevos medios, y que, como en reiteradas
ocasiones dijera nuestro recordado Papa Juan Pablo II, las artes, los
medios de comunicación y de expresión son medios lícitos,
además de asertivos y bellos, que poseen la cualidad de mostrar
la belleza y grandeza del amor de Dios.
Con
el reto de apoyar las iniciativas artísticas y culturales para
la evangelización, nuestros corazones salieron del auditorio
renovados y dispuestos a continuar colocando al servicio del Reino todos
nuestros dones y talentos; pero, nunca solos, siempre como hermanos,
comunidad de fieles, llevando adelante el anuncio claro de la Buena
Noticia de Jesucristo.
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