Números publicados > Septiembre - Octubre 2006> Una Parroquia que se abre al entorno

Una experiencia
parroquial

UNA PARROQUIA
QUE SE ABRE
AL ENTORNO

Pablo González, sdb


  Via crucis por el barrio


Un sacerdote llega alegre a su casa y comenta con la señora de la cocina que está muy contento porque, por fin, la gente está respondiendo a su trabajo y dice:

- Vinieron muchos a la celebración de hoy...
   La señora, con cara de agua fiesta, le dice:
- Pero, Padre, ¿Se ha dado cuenta que estamos en Semana Santa?

 

Los miembros de la Iglesia pueden pensar que están realizando bien su labor de evangelización porque los domingos asiste un buen número de personas. Habría que preguntarse, ¿cuántos deberían venir?, ¿cuántos pudieran venir?, ¿a cuántos estamos intentando acercarnos?

El Concilio Plenario, en el documento “Proclamación profética” en el Nº 43, alerta a la Iglesia venezolana diciendo: “La indiferencia religiosa va ganando terreno. Crece el número de personas que simplemente prescinden de lo religioso, por considerar el mundo de la creencia y de la fe como innecesario”

Como párroco les tengo que decir que he llegado a la conclusión que definitivamente no podemos seguir esperando a los parroquianos en los templos. Es necesario cambiar las flechas de la iglesia para poner en práctica el desafío testamentario de Jesús antes de la ascensión: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean discípulos. Bautícenlos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine el mundo” Mt 28,19-20.

Intentando implementar estrategias que me permitan concretizar esta convicción quiero contarles una humilde experiencia que he tenido en este tiempo pascual.

Desde que llegué a Los Teques he intentado acercarme a la gente participando en muchas de las actividades que organizan las comunidades cristianas en las zonas, por ejemplo, en rosarios, vía crucis, visita a los enfermos, celebraciones de la Palabra, visita a las escuelas; además de esforzarme por brindarles una buena acogida a los que vienen al templo.

Conversando con algunos de los parroquianos les he propuesto realizar una experiencia piloto de contacto directo con los vecinos, a través de lo que llamé: LA VISITA PASCUAL. Se trata de ir casa por casa para saludar personalmente a las familias y realizar una pequeña bendición.

Decidí iniciar la experiencia en la zona geográfica más cercana a la sede parroquial o sea la Urbanización Simón Bolívar. Propuse un cronograma de visitas y contacté en cada bloque dos o tres personas que motivaran a los vecinos para que me recibieran el día que les tocaba visitarlos.

Desde el 11 de mayo, casi todas las noches, terminada la misa me dirijo a un bloque donde me esperan los contactos del bloque (gracias a ellos puedo evadir todas las rejas que tiene un párroco para visitar y entrar a un apartamento). Con el equipo subo al último piso y, mientras uno me acompaña para entrar en la casa que hay que bendecir, el otro toca las otras puertas y motiva a los otros vecinos. Así voy bajando todo el edificio hasta llegar a la planta baja.


Animadoras de las celebraciones
Pido a Dios nos dé la
suficiente inteligencia
para organizar a todo este
pueblo que como dice
Jesús:
“están como ovejas
sin pastor”
y requiere de pastores
que lo conduzcan
hacia fuentes tranquilas

En este momento llevo nueve bloques visitados y tengo que decirles que ha sido una experiencia maravillosa. No saben con cuánta alegría me ha recibido la gran mayoría de los vecinos. Realizando esta actividad no puedo menos que valorar y agradecer a todos los párrocos anteriores y a los salesianos que han pasado por las comunidades de Los Teques por el bello recuerdo que han dejado en la gran mayoría de la gente de esta comunidad.

Esta bella experiencia me desafía y me compromete como párroco para continuar impulsando un trabajo que involucre y comprometa progresivamente a los parroquianos dándoles espacios de participación y de corresponsabilidad.

El contacto directo con la gente me lleva a eliminar de mi diccionario lo que me dijo alguien que supo que venía a Los Teques. “La gente de Los Teques es un poco apática”. Pues no es cierto, y estoy comprometido a crear un sistema de participación en el que canalicen todo el aprecio que la gente tiene por la Iglesia.

Constaté que el trabajo de inserción que hemos realizado con los jóvenes y colaboradores parroquiales ha dado sus frutos; considero que el terreno está preparado para iniciar la implementación de la sectorización que nos permitirá establecer una comunicación sistemática con todos los vecinos a través de la distribución de una carta que mensualmente llegará a cada hogar.

No podemos  quedarnos en el templo esperando...Definitivamente no podemos quedarnos en el templo esperando a la gente que venga. Como Iglesia misionera debemos crear puentes con los más pobres de nuestras parroquias; o sea, con los que no vienen, los que no tienen, los que no pueden y los que no saben.

Como miembro de la Iglesia postconciliar siento que es necesario renovar el ardor, las expresiones y los métodos, como nos decía Juan Pablo II al lanzar el reto de la Nueva Evangelización al continente americano.

Con humildad me he permito compartir esta experiencia que me ha ayudado a crear puentes con esos lugares donde, desde hace mucho tiempo, la iglesia está ausente.

Pido a Dios nos dé la suficiente inteligencia para organizar a todo este pueblo que como dice Jesús: “están como ovejas sin pastor” y requiere de pastores que lo conduzcan hacia fuentes tranquilas donde se sientan tenidos en cuenta y donde puedan desarrollar su vocación de servidores.

 

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