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Desde la EAS. Barinas

 

 

Rafael Belandria

Grupo “caminantes sin Fronteras

En el año dos mil seis
Veinticinco de febrero
Alguno dirá embustero
Por el cuento que echaré
Pero yo les narraré
Que muchas veces a gatas
Como por escalinatas
Variados cerros subimos
Gracias a Dios que pudimos
Lograr esta caminata.

En San Rafael de Catalina
Comenzamos la aventura
No teníamos una montura
Para atravesar los cerros
Pero con todos los hierros
Y confiando en nuestros pies
Pasamos por San José
Y en la Mesa del Castillo
Picamos con un cuchillo
Papelón para comer

Seguir por la cuesta arriba
Y llegarle a la montaña
Les diré que es una hazaña
Caminar casi diez horas
Y observar que nuestra flora
Es variada y da contento
Al llegar al cerro
El Viento
El padre lo comentó
El primer día terminó
Y armamos el campamento.

 

Miraflores es la raya
Entre Mérida y Barinas
Ahí comienza la neblina
Lo puede ver el que vaya
Pueden pasar por la Guaya
Antes, en el Río la Acequia
Después, La Mesa del Ramo
Y el Cerro La Nariz
Allí se vive feliz
Sin el calor de los llanos.

Al Cerro del Paramito
Llegamos como a las cuatro
Alguno estaba cansado
Y la ayuda nos pidió
Otro algo se comió
Del alimento de todos
Dijo que se le cayó
Parte de las provisiones
Mas sus buenas intenciones
Ninguno se las creyó.

El segundo día llegamos
Al sitio del Hoyo Bravo
Cualquiera saca un centavo
Por comer una buena cena
Pero solo con avena
Nos debemos conformar
Pues no se puede llevar
Demasiada provisión
No porque dé indigestión
Sino por no poder la cargar.

 

En la Travesía de Los Guaches
Se nos pararon los pelos
Uno se encomienda al cielo
Cuando el Paso del Diablo cruza
La mirada allí se aguza
Pues una mala pisada
Es una muerte anunciada
En aquel profundo abismo
Y no es tener pesimismo
Esa es la verdad rajada.

El cerro del Macinero
Tiene su propia historia
Puesto que está en la Memoria
De vecinos del lugar
Que allí un día vino a parar
Un gran par que de armamento
Cuando en algún momento
De la Guerra Federal
Macines, el General
Hizo allí el enterramiento.

Para subir a este cerro
Dos veces hay que pensar
Pues es asi vertical
Y hay que subir ha ciendo e es
Yo lo pasaría dos veces
Si me fueran a pagar
Son mil metros pa’ llegar
Y mirar allá en la cima
Que el viaje allí no termina
Y hay más cerros que pasar

  

De lo alto de macinero
Se ven cinco cerros más
Y querer dar marcha atrás
Sería una gran cobardía
Y hay que seguir la porfía
No pensar en desalientos
Pues corren allí unos vientos
Que hacen temblar de frío
Dame fuerzas ¡oh Dios mío!

De pasar este momento
De Los Muñecos y El Fraile
Se llega a la Cueva Blanca
Y allí hay que tener palanca
Pa’ salvarse de los duendes
Pues estos seres se ofenden
Si alguien les pega un grito
Ya que en cosa de un momento
Con neblina cubren todo
Y si a Dios se reza en coro
Se quita el encantamiento

A las diez de la mañana
Cuando imploramos a Dios
La neblina dijo adiós
El cielo se descapota
Nos ponemos nuestras botas
Y continuamos la marcha
El alto El Indio pasamos

 

 

Y después El Garabato
Aquel es un sitio grato
En la foto lograbamos
El sitio de La Arenosa
Es un lugar muy bonito
De contento pegó un grito
Pero la neblina vuelve
Y todo el mundo resuelve
Que no dé ni un grito más
Y aunque no crea jamás
En cosa de encantamientos
Siempre llegan los momentos
En que hay que aceptar nomás

Se debe ser muy osado
Pa’ cruzar estas montañas
Quizás sean viejas mañas
Heredadas del pasado
El querer dejar marcado
Lo que muy pocos han hecho
Porque a uno se le llena el pecho
Con una fuerte emoción
Y palpita el corazón
De contento por lo hecho

Sigue el alto Mucumpú
Y luego el valle de El Parche
Ya es difícil que uno marche
Como a inicios del camino

 

Les cuento que un citadino
Que se vino a caminar
Casi no pudo llegar
Por el dolor en sus piernas
Y pensaba en cosas tiernas
Con las que pudiera estar
El veintiocho de febrero
A las siete de la noche
Al fin pegamos un boche
En el pueblo de Gavidia
Cualquiera nos tendría envidia
Por el buen recibimiento
Agradezco muy contento
La acogida y la atención
Porque de buen corazón
Nos dieron un alimento

En Mucuchíes nos quedamos
Después de la caminata
Dejaré esta perorata
Pues a Barinas nos vamos
Hasta que resolvamos
Otra caminata hacer
Porque hay mucho que ver
En esta mi Venezuela
Y acabaré mucha suela
Por quererla recorrer.

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